miércoles, 22 de diciembre de 2010

LA OTRA MIRADA 22/12/2010

¡QUÉ¡ Cómo te has quedado. Pasmada. Sí, no hace falta que me digas nada. Ya se lo que estás pensando. Es imposible ser más babosa. Pues no querida. Te diré que busques bien porque todas somos así. Aunque no queramos reconocerlo.
Yo por supuesto, si alguna vez llegamos a conocernos negaré haber escrito eso. Pero en realidad es el código genético el que habla. Somos cromosoma XX y no podemos evitarlo. Igual que no podemos evitar juzgar sin conocer.
Evalúate. Con lo que te he contado al principio y con el relato que has leído probablemente hayas creado una imagen de mí, que podrá gustarte más o menos, pero no será real. Esto es algo innato en nosotras. Lo hacemos siempre. Juzgamos. Vemos a un tío con calcetines blancos y nos da un espasmo. Si tiene las uñas negras no te cuento, a mí que no me toque. No quiero decir nada si lleva una esclava de plata con el nombre de su novia grabado o un sello de oro en su dedo recuerdo de su difunto padre. Juzgamos, no lo podemos evitar. Pero con quién somos más crueles, es con nosotras mismas. Tipa con el pelo teñido de rubio y cejas negras - ¡un horror¡ -Que has cogido unos kilitos y te atreves a ponerte una camiseta ceñida que te marca la barriguita,- para que queremos más-. Sandalias en tus píes, y uñas descuidadas o lo peor, roña en los talones -¡quién le ha dejado salir así a la calle¡- Somos despiadadas con nuestro propio sexo. En nosotras la frase “una imagen vale más que cien palabras” ha hecho mella. Y lo peor, es que no nos damos cuenta de todo lo que nos estamos perdiendo por el hecho de no esperar a conocer. No damos la oportunidad salvo que sea necesario. Cuantas veces habrás conocido a alguien cuyo aspecto te desagradaba en un principio y después, debido a las circunstancias tuviste que conocerlo y tu primera impresión cambio por completo. A mí me ha pasado constantemente.
Lo peor es cuando tú estás en el otro lado. Cuando te juzgan. No entiendes como alguien que no te conoce puede ir diciendo tal cosa de ti. Y entonces analizas, buscas aliados y vas a por ella. Pobre, que se prepare porque no voy atender a razones. La desnudas entera, de arriba abajo, por dentro y por fuera y disparas. Te da igual. Solo ves su lado malo. Piensas que ella empezó todo y por lo tanto se merece todo lo que le venga. Puedes hacerlo directamente, en cuyo caso le dirás cosas que duelen, o por detrás, con un simple rumor basta. Y no paras, hasta hundirla. La destrozas.
Y ahí, en ese momento te das cuenta, de que no era para tanto.

2 comentarios:

  1. suele suceder que la gente juzgue a la ligera, por eso siempre creo que a las personas hay que darles una segunda oportunidad, aunque hay veces que no hay tiempo para una segunda buena impresión.

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  2. ¿Mujeres que hablan mal de las mujeres? Genial... ¿Que puede haber mas divertido que eso? Excelentes las tres entradas. A´giles e inteligentes...

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